15.5.11

Rußlanddeutsche Ecke

Rußlanddeutsche Ecke (Rincón alemán de Rusia)
Primera publicación periódica de Jakob Riffel, 1925-1929
Jakob Riffel, además de la publicación del libro conmemorativo del cincuentenario de la inmigración de los alemanes de Rusia a la Argentina en 1928, colocó en circulación publicaciones periódicas, el las que demostró su talento de comunicador, investigador y facilitador de la expresión de sus lectores. Asimismo, editó himnarios y un buen número otros materiales religiosos. El conjunto de sus publicaciones constituye un significativo aporte a la cultura no sólo del pueblo alemán de Rusia y de la Argentina, sino a la cultura universal. Presentaremos en sucesivas entregas en este blog un panorama sobre estas publicaciones periódicas y los materiales religiosos.
Para la preparación de la presentación de las publicaciones periódicas nos hemos valido de investigaciones propias como también de datos y evaluaciones presentados por Daniel Beros en su tesis doctoral En búsqueda de patria. El lenguaje de la fe de los alemanes de Rusia evangélicos en Argentina, de próxima aparición en Buenos Aires. Daniel Beros es Pastor de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata, Doctor en Teología y Profesor del Instituto Universitario ISEDET. Presentó su tesis en idioma alemán en 2004 en la Universidad Friedrich-Alexander de Erlangen-Núremberg, Alemania. La disertación fue publicada bajo el siguiente título: Heimat für Heimatlose. Die Sprache des Glaubens und die Suche nach Bodenständigkeit bei russlanddeutschen Migranten in der La Plata-Region zwischen 1925 und 1955, Neuendettelsau, Erlanger Verlag für Mission und Ökumene, 2007.

Rußlanddeutsche Ecke (Rincón alemán de Rusia), 1925-1929
Rußlanddeutsche Ecke, Número 1, 1925
Apenas un año después de iniciar su trabajo pastoral en la Congregación de Lucas González, Riffel comenzó a publicar un anexo de la Revista Parroquial Evangélica del entonces Sínodo Evangélico Alemán del Río de la Plata, hoy Iglesia Evangélica del Río de la Plata. La nueva publicación se llamaba Rußlanddeutsche Ecke, Rincón alemán de Rusia, e hizo su primera aparición el 6 de junio de 1925 y se mantuvo con ese nombre durante cuatro años hasta el 24 de febrero de 1929. Tenía dos páginas, que luego de dos años pasaron a ser cuatro, manteniéndose así hasta su último número. A partir de octubre de 1927, el Rincón podía recibirse también  por separado.
Con esta publicación Riffel quiso brindar un lugar de encuentro y de comunicación para todos los alemanes de Rusia dispersos en el Cono Sur de este continente. Cabe destacar que si bien la mayoría absoluta de los entrerrianos y Riffel mismo eran alemanes del Volga, para él fue importante servir a los alemanes de Rusia, designación que abarcaba también a otros grupos alemanes dentro del antiguo imperio zarista, fuera de la región del Volga. Además, su publicación no estuvo limitada a su propia Iglesia.
Riffel define así los objetivos del Rincón: “El ‘Rincón alemán de Rusia debe informarles a los compatriotas locales todo lo interesante acerca de los hermanos alemanes de Rusia en la Rusia Soviética, en Alemania, en Norteamérica, en Sudamérica y en cualquier lugar del mundo donde se encuentren diseminados...”
Invitaba a sus lectores a participar como corresponsales y a enviar aportes e informes para su publicación, cuando fueran de valor para la colectividad.
Región Autónoma de los Alemanes del Volga
Ya en el primer número, Riffel incluye una aclaración programática. Explicando el nombre del anexo, insiste en que en general debe usarse en el término Rußlanddeutscher [Nota: en ortografía alemana actual, se escribe Russlanddeutscher], alemán de Rusia, en lugar del término común Deutschrusse, rusoalemán, pues esta última construcción es una formación imposible desde lo lingüístico y lo fáctico. Riffel se basa en la distinción entre la nacionalidad y la ciudadanía. Es decir, está hablando en términos étnicos y no en términos de la ciudadanía. Los alemanes de Rusia nacidos en el imperio zarista tenían ciudadanía rusa, pero eran de nacionalidad alemana y permanecieron étnicamente alemanes hasta muy entrado en el siglo XX, cuando comenzó a haber matrimonios mixtos. Al hablar del grupo que emigró a la Argentina, Riffel aclara que sus miembros jamás se hicieron rusos (en el sentido étnico), sino que permanecieron siendo alemanes.
Para entender esta diferencia hay que situarse en la práctica legal y la mentalidad de Europa, donde la persona recibe la nacionalidad de sus padres y no la del país en que nace. En Sudamérica es al revés.
A pesar de los esfuerzos y aclaraciones de Riffel, el nombre programático de alemanes de Rusia no se impuso en todas partes. Lo usan los círculos académicos, las asociaciones y unos pocos más; pero por inercia y lamentablemente también por ignorancia muchos siguen hablando de los “rusoalemanes” o directamente de los “rusos”, teniendo esta designación incluso un tono despectivo.
Escudo de la Rep. Soviética Socialista Autónoma de los Alemanes del Volga
El material publicado en el Rincón se compone de dos grandes conjuntos: por un lado, noticias y artículos procedentes de otras publicaciones; y por el otro, aportes del círculo de lectores.
Las noticias informaban por lo general sobre lo que pasaba en el ámbito internacional. Un rubro fundamental fue lo publicado sobre la Unión Soviética, bajo el lema “¿Qué se escucha de nuevo desde Rusia?”. Más de la mitad del material publicado por el Rincón pertenece a este rubro, informando sobre la evolución de la República Soviética Socialista Autónoma de los Alemanes del Volga (véase la Información histórica al final de esta presentación). Riffel reproducía información sobre lae escuelas, la producción del agro, la prensa, la administración, la política, las medidas del gobierno comunista; como también sobre la evolución de la vida eclesiástica: juicios contra pastores, prohibición de las clases de confirmación y otras medidas contra las iglesias, anulación de posibilidades de trabajo.
De sumo interés para la historia local argentina son los testimonios de los primeros inmigrantes que Riffel recoge y publica en vista de la elaboración futura de una historia de los alemanes de Rusia en América del Sur. Riffel volcará parte de este material al libro del cincuentenario, publicado en 1928.
Otro número de Rußlanddeutsche Ecke
 Pronto llegaron los aportes de los maestros de las escuelas rurales. En aquellos años, varias comunidades (pueblos, colonias de propietarios y arrendatarios, agrupaciones de familias) mantenían escuelas privadas para suplir de esta manera la falta de escuelas públicas en zonas más apartadas. Los maestros solían ser inmigrantes alemanes procedentes de Alemania, no de Rusia, contratados particularmente por los madres o la comunidad. Cubrían tanto la enseñanza de las materias básicas (lectura y escritura en alemán y matemáticas), como también clases de religión, equivalentes a la escuela dominical y la preparación para la confirmación. Ésta era realizada luego por los pastores, ya sean estables o itinerantes. Cuando una comunidad no contaba con pastor propio o cercano, los maestros también se hacían cargo de cultos leídos, bautismos y sepelios.
Luego de seis meses, el Rincón ya contaba con un buen grupo de colaboradores que enviaban regularmente sus aportes. Al cumplirse el primer año del Rincón, Riffel insistió en que la publicación no debe quedarse mirando hacia atrás y centrarse en noticias de Rusia, sino que se impone mirar el presente y el futuro, aquí en la Argentina. Sabia corrección y muy necesaria en todo proceso de arraigo de inmigrantes.
Los lectores no sólo hablaban de las condiciones del trabajo en el agro, las cosechas, las inclemencias y bondades del clima, sino que también señalaban el avance de las penurias económicas que sufrían fundamentalmente los arrendatarios. Los primeros inmigrandes que arribaron en las dos últimas décadas del siglo XIX habían podido adquirir tierras; pero a medida que avanzaba el siglo XX, la tierra se volvía cada vez más escasa y cara, de manera que los nuevos inmigrantes como también las nuevas generaciones ya no conseguían afirmarse en un terruno propio. Una buena parte se convirtió en arrendatarios, mientras que unos cuantos tuvieron que conformarse con algún empleo, generalmente muy mal pago, en la construcción del tendido de vías del ferrocarril, fábricas, establecimientos rurales o trabajos ocasionales como por ejemplo la cosecha del maíz (eran los “deschaladores”). La situación de los arrendatarios era desesperante, pues se venían obligados a mudarse cada tantos años, siendo explotados al máximo por los terratenientes latifundistas.
Rep. Sov. Soc. Autónoma de los Alemanes del Volga-1938
 Los aportes de muchos lectores del Rincón reflejan claramente esta realidad trágica, instalando así temas candentes en la conciencia y la discusión de la colectividad: la tenencia de la tierra y la dependencia de comerciantes e intermediadiarios. Varias voces veían que ello se debía a la falta de una organización que defendiera a los agricultores. Se multiplicaban las voces de lectores que insistían en la necesidad de construir la unidad de los alemanes de Rusia como colectividad étnica y cultural.
Estas voces de lectores y sus comentarios evidencian que el Rincón se había convertido en un auténtico foro de intercambio de ideas, problemas y búsqueda de soluciones para la situación de los arrendatarios.
Otro grupo importante que comencó a enviar sus aportes al Rincón fue el de los Hermanos. Ellos constituían un movimiento religioso que además de su participación en los cultos y demás actividades de la iglesia, realizaba encuentros periódicos para leer y estudiar la Biblia, orar y cantar; grandes Conferencias de Hermanos (Brüderkonferenzen) y también actividades evangelísticas. Los aportes de los Hermanos consistían en meditaciones bíblicas, aportes sobre fechas especiales, exhortaciones morales, informes sobre giras de evangelización y las Conferencias.
Reunion de agricultores, Colonia San Bonifacio, 1927
El Rincón también comenzó a recibir los primeros aportes de mujeres, cuyo análisis reviste particular importancia para la reconstrucción de la vida de las mujeres de aquellos años.
El Rincón también jugó un papel sumamente importante en la preparación del Cincuentenario de la inmigración, impulsado fervientemente por Riffel. Indicando que los alemanes de Rusia radicados en los Estados Unidos y en el Brasil estaban dando el ejemplo en materia de celebración del cincuentenario de sus respectivas inmigraciones, Riffel propuso realizar una organización ecuménica de los festejos para darse a conocer públicamente a la sociedad argentina. También invitó a juntar datos para formar un directorio de los alemanes de Rusia. La preparación del festejo central, en la que Riffel y el Rincón tuvieron una dedidida actuación, llevó a la gran fiesta que se realizó finalmente el 30 de septiembre de 1928 en Crespo, con la presencia del Gobernador de la Provincia. En esa oportunidad, Riffel pronunció un interesante discurso en el que destaca las raíces alemanas de los inmigrantes.
En torno al cincuentenario, la colectividad desarrolló una fuerte toma de conciencia de si misma y se manifestó por primera vez como colectividad frente a la sociedad criolla argentina. El cincuentenario fue un rescate y uncultivo de la memoria cultural de la colectividad alemana de Rusia, particularmente del Volga; y las cuatro hojitas de la publicación de Riffel fueron la plataforma decisiva para este proceso.
 



Casas de arrendatarios, 1927
El fenómeno de la toma de conciencia de la colectivad volvió a repetirse en el centenario en 1978, aunque ya como argentinos descendientes de inmigrantes, con una vinculación afectiva con la patria volgüense muy mermada por la lejanía del tiempo y sin vinculación política con Alemania, como sí existió durante los años del régimen nazi.
El problema de la educación en el campo fue el que recibió más aportes de lectores del Rincón. Allí se expresaron padres, maestros y pastores. Los problemas planteados fueron la preparación y las condiciones de trabajo de los docentes, la alta deserción de los hijos de arrendatarios por la constante migración, los contenidos de las clases, la necesidad de un gremio de maestros, los bajísimos sueldos que percibían los maestros.
Arrendatarios construyendo su casa, 1927
Otros aportes de lectores se relacionan con la identidad alemana del grupo de inmigrantes, la relación con los alemanes que llegaron del Reich, la cuestión de la patria (en alemán: Heimat, que también incluye el hogar y el terruño). Interesantes son algunas voces que propusieron cambiar el nombre del Rincón alemán de Rusia por el de Rincón de los colonos (Kolonistenecke) o Rincón alemán del Volga (Wolgadeutsche Ecke). Pero el Rincón mantuvo su nombre hasta 1929.

Finalmente cabe mencionar la publicación de algunos materiales religiosos y eclesiásticos: cantos, posías, reflexiones, noticias y anuncios de la vida eclesiástica, noticias necrológicas y obituarios. Este último rubro se convirtió en una verdadera institución que se prolongó a lo largo de todas las publicaciones periódicas de Riffel, sobre las cuales se informará en lo sucesivo.
Dr. René Krüger


  Información histórica adicional:
En 1922, cuatro repúblicas del mundo ruso, a la cabeza Rusia misma, luego Ucrania, Bielorrusia y Transcaucasia, formaron la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas o simplemente Unión Soviética, abreviada URSS. El imperio zarista quedó abolido. El 6 de enero de 1924 fue constituida la República Autónoma Socialista Soviética de los Alemanes del Volga, que abarcaba la mayor parte del compacto geográfico y cultural alemán del Volga, pero no era totalmente idéntico con el mismo. Su capital fue la ciudad de Pokrovsk, que en 1931 pasó a llamarse Engels. Para los alemanes, había sido la “Ciudad de los Cosacos”. Antes de la constitución de esa República, José Stalin había comenzado a reprimir y a explotar a los alemanes. La gente aún sufría las consecuencias de la Primera Guerra Mundial y la guerra civil que se desencadenó luego de la Revolución de Octubre, cuando Stalin les quitó la cosecha de trigo a los agricultores y la vendió en el exterior, de manera que miles y miles de volguenses murieron de hambre. Esta “hazaña” de Moscú fue realizada por los llamados Comisarios Rojos para el Control del Grano, que confiscaban todas las reservas de granos, de manera que en 1921 no fue posible sembrar. Esto produjo nuevos conflictos con los Comisarios del Grano. Entonces llegó el Ejército Rojo al Volga y hubo varias batallas en las que los pueblos alemanes fueron duramente reprimidos. Siguieron terribles ejecuciones de campesinos y luego sobrevino una horrible hambruna que azotó toda la región y otras más del país. El resultado de esta carestía y de las enfermedades subsiguientes como cólera, tifus y malaria fue la muerte de una tercera parte de los alemanes del Volga. Ante este panorama trágico, muchos optaron por escaparse de Rusia. Algunos lograron hacerse de documentos para salir del país, otros escaparon caminando largos trayectos hacia el occidente, y otros se fugaron por alguna vía asiática.
Cuando murió Lenin en 1924, Stalin llegó a dominar el Partido Comunista y la Unión Soviética hasta 1953 y comenzó con “reformas desde arriba”. Para afirmar su poder total, liquidó a todos quienes se le oponían. Fueron años terribles con “limpiezas”, matanzas, masacres, un exterminio de millones de ucranianos que la historia conoce como “Holodomor”, y luego la Segunda Guerra Mundial con sus nefastas consecuencias para todos. Después del asalto perpetrado por Hitler a la Unión Soviética, los alemanes volguenses fueron acusados por Moscú de “colaboracionismo colectivo” con el enemigo. La República del Volga fue disuelta por decreto del Presidio del Soviet Supremo del 28 de agosto de 1941. Buena parte de sus habitantes alemanes fue asesinada; y los sobrevivientes fueron deportados en su totalidad a Siberia y a Kazajstán, donde tuvieron que hacer trabajos forzados que llevó a centenares de miles a la muerte. Recién en 1964 se los liberó oficialmente de la acusación de la colaboración, pero los alemanes de Rusia jamás recibieron reparación alguna ni la Unión Soviética ni de la Federación de Rusia, sucesora de la URSS. Alemania permitió a los sobrevivientes el ingreso al país y les concedió la ciudadanía alemana, lo cual impulsó la emigración masiva de alemanes de Rusia a Alemania, tanto en los últimos años de la URSS como luego del colapso de la misma.

5 comentarios:

  1. Felicitaciones por esta iniciativa!
    No podía faltar esta página en la historia de nuestra colectividad.
    Estaré colaborando con Uds y los felicito nuevamente.
    Cariños.

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  2. Rubén Sittner16 jun. 2011 16:42:00

    Muy buenas tardes queridos descendientes, igual que yo, de ruso alemanes. Nací en Urdinarrain E. Ríos y escuché muchas lindas anécdotas de pastor RIFFEL, especialmente de mis suegros que fueron conocidos y hasta diría amigos del pastor porque en sus viajes por aquella zona siempre sabía pasar a saludar y a quedarse a almorzar, y en alguna oportunidad también, a pasar la noche. Además mi esposa, si bien es la más chica de la familia Dorn, todas conocieron al pastor y viajaron a muchas convenciones de jóvenes junto con la señorita luisa Riffel, de la cual guardan gratos recuerdos. El tema de la perdida del idioma realmente es algo inevitable, me consta porque yo y mi esposa hablamos casi todo en alemán , con decir que aprendí castellano cuando empecé la escuela, sin embargo hoy mis hijas si bien entienden casi todo, no se le escapa alguna palabra en alemán, y ante esta pérdida del idioma también se empezó a dejar de cantar los viejos himnos tradicionales en nuestras iglesias, dios me regaló el don de una buena voz y con ella empecé hace ya algunos años, a volver a cantar y a grabar como solista estos hermosos himnos, y ya grabé 4 CD´s dos con himnos lógicamente en castellano, porque si no, no se los vendía a nadie, uno navideño castellano y uno navideño mitad castellano y mitad alemán , y les garantizo que cuando escucho y canto estos himnos la bendición es distinta, llega más profundamente. Dios los bendiga en el trabajo que emprendieron.
    Un gran abrazo
    Rubén Sittner

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  3. Me encanto conocer este blog y saber mas sobre la vida de este, nuestro pueblo, y sobre la vida y obra del pastor Riffel...gracias por compartir esta riqueza con nosotros!!

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  4. Quiero agradecer por este medio a la Sra. Kindsvater, por el recuerdo que trajo a ese blog de mi Abuelo. Gracias a ella y a otras personas que he conocido a través de la presentación del libro del 50 aniversario, he podido entender un poco más la personalidad y el carácter de él. Esperemos que otros puedan contarnos otras anécdotas vividas, porque realmente lo muestran de cuerpo entero, y porque hay algunas muy divertidas, que, justamente, derivan de su carácter tan frontal. Gracias de nuevo Sra. Kindsvater.

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  5. Juan Carlos y Carmen19 jun. 2011 15:54:00

    Hola Raquel:

    Me encantaron tus palabras surgidas de la admiración que el Pastor Riffel te produjo cuando recién te asomabas al mundo. Por lo que dices, creo que ese Pastor pertenecía a la saga de los pioneros y, como tal, tenía las cualidades de la sobriedad, la rectitud, el sacrificio, el trabajo y el sentido de lo esencial en nuestra vida.

    La anécdota del postigo que hacía ruido y que había que silenciar, muestra un hombre que sabía que para escuchar el silencio interior había que cerrar las ventanas que nos distraen con el barullo del mundo.

    Eran hombres de fuerte carácter y firmes convicciones.

    Más allá de la entrañable imagen que el Pastor Riffel consiguió imprimir en ti para el resto de tu vida, hay un pasaje en el relato que quisiera destacar, dices: “…aún no teníamos Iglesia en Gualeguaychú, pero era todo tan hermoso en esa sencillez…” Tus palabras no necesitan comentario. Qué bueno sería contar hoy con muchos pastores como Riffel y, tal vez, galpones sencillos, pero llenos del Espíritu Santo.

    Gracias por haberme hecho partícipe de esta memoria tan significativa en tu vida!

    Un cariñoso saludo de Juan Carlos y Carmen

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